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Realizaron un estudio de la propagación de fisuras en hormigones autorreparables con aditivos cristalinos y su influencia en las propiedades mecánicas del hormigón endurecido

«Estudio de la Propagación de Fisuras en Hormigones Autorreparables con Aditivos Cristalinos Y su Influencia en las Propiedades Mecánicas del Hormigón Endurecido», se denomina el Trabajo Final de Grado (TFG) presentado por los ahora ingenieros Andrea de Jesús Sanabria Martínez y Matías Fernando Fretes Vera, como prueba final para egresar de la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA). La defensa del trabajo se realizó el jueves 18 de Diciembre del 2025 en la Institución.

El hormigón es uno de los materiales más utilizados en la construcción en Paraguay debido a su durabilidad, versatilidad y costo-eficiencia. No obstante, diversos factores afectan la vida útil de las estructuras, y uno de los principales problemas es su susceptibilidad a la formación de fisuras. La presencia de fisuración puede traducirse en una pérdida significativa de las propiedades mecánicas previstas para el diseño y en una reducción de la durabilidad estructural.

En el Trabajo Final de Grado presentado se exponen los principales resultados del estudio orientado a evaluar la propagación y sanación de fisuras en hormigones autorreparables con aditivos cristalinos, para relaciones agua/cemento 0.40, 0.45 y 0.50. El trabajo analiza la capacidad de sellado autónoma en comparación con la autógena, la variación en las propiedades mecánicas y la permeabilidad bajo presión.

Los resultados obtenidos evidencian que el desempeño del aditivo cristalino está fuertemente condicionado por el ancho inicial de la fisura y por la relación a/c utilizada. Para las mezclas con a/c 0,50 y 0,45 se registró una mayor eficiencia de sellado en fisuras cercanas a 0,8 mm, alcanzándose reducciones máximas de 0,25 mm y 0,30 mm, respectivamente. En cambio, para la relación a/c 0,40 la mayor eficiencia se observó en fisuras iniciales próximas a 0,5 mm, logrando un sellado máximo de 0,30 mm. Un aspecto relevante es que el aditivo permitió reducir los anchos de fisura a valores iguales o inferiores a 0,30 mm cuando los anchos iniciales eran iguales o menores a 0,50 mm. Sin embargo, la capacidad de alcanzar anchos finales ≤ 0,10 mm, requisito para estructuras de contención de agua o elementos expuestos a ciclos de congelación–descongelación dependió fuertemente de la disponibilidad de fisuras iniciales adecuadas en cada mezcla.

Para (a/c = 0,45) se presentaron fisuras iniciales de 0,25 mm que lograron reducirse a anchos finales ≤ 0,10 mm, cumpliendo así los límites más estrictos de durabilidad. Para (a/c = 0,50) también hubo fisuras iniciales de 0,25 mm, pero estas no disminuyeron: el ancho final se mantuvo en 0,25 mm, por lo que no alcanzaron el umbral de 0,10 mm. Para (a/c = 0,40) no se registraron fisuras iniciales de 0,25 mm ni de 0,20 mm, por lo que no fue posible evaluar su comportamiento respecto al límite de 0,10 mm para estructuras especiales.

El empleo del aditivo cristalino no generó disminuciones en la resistencia a compresión ni en la flexotracción. Por el contrario, en varios casos se observaron ligeras mejoras, confirmando que su uso no altera negativamente el desempeño mecánico del hormigón endurecido.


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